En un país, antiguamente, existía una costumbre: si las personas mayores ya no podían trabajar, se las enviaba a las altas montañas para que se mantuvieran solas hasta su muerte.
Cierta vez, siguiendo esta costumbre un joven cargó a su madre en la espalda y la llevó a las montañas. Caminó muy lejos para dejarla allí y que sobreviviera sola.
Durante el camino, la madre había estado doblando ramas de los árboles para hacer marcas y así recordar el camino de regreso. El joven observaba lo que estaba haciendo su madre y pensó: “Ella tiene miedo que la abandone en las montañas, por eso deja rastros en el camino para poder
volver.” Entonces, caminó intencionalmente más lejos aún, y cuando se cansó de caminar, la bajó de su espalda y le dijo:
—No hace falta que dobles más ramas ya que no podrás volver.
—¡Hijo! no lo hice por mí, tenía miedo de que olvidaras el camino de regreso, por eso pensé en ayudarte con las marcas
—le respondió su madre.

¡Esto es el amor de una madre! Cuando el joven escuchó lo que la madre había dicho, se arrodilló con vergüenza y empezó a llorar ante ella
1.3 Piedad Filial Ser agradecido
💡 PARA PENSAR
1. ¿Qué hizo la madre al ver que el camino era muy largo? ¿Por qué?
2. ¿Qué sintió el hijo al escuchar las palabras de su madre? Supongamos que nosotros estamos siendo abandonados por nuestros padres, ¿cómo nos sentiríamos?
3. ¿Qué harás cuando tus padres envejezcan y necesiten cuidado?
